BOXEO FEMENINO

Los principales registros históricos de boxeo femenino parten en Inglaterra. En 1714 James Figg, ex boxeador creó una academia de boxeo en la que no sólo se formaban luchadores sino también crearon veladas boxísticas donde participaban mujeres. Se debería saber que en esa época aún no se utilizaban guantes de boxeo, es decir, peleaban a puño desnudo, esto hacia que fuera un deporte mucho más violento, añadido a la exhibición de mujeres peleando con pelo suelto y torso semidesnudo, peleando con talento y coraje entre round y round, hasta el momento en que alguna de ellas cayera al suelo o se rindiera.

En esta escuela se realizó un tipo de entrenamiento interno de boxeo femenino, esto provoco la primera campeona, Elizabeth Wilkinson. Su título no fue apoyado por ninguna federación, consiguió el título y lo guardo sin más, protegiéndolo de cualquier peleadora. Se dice que existieron peleas que llegaron a durar incluso más de cuarenta minutos, así como también que sólo le hacía falta 9 minutos  a Elizabeth  para dejar en el suelo a su contrincante.

Años más tarde la reina Victoria, dejo una imagen en el imperio junto con una moral, que hoy en día podría clasificarse de represión sexual y la infravaloración de la mujer como causante de todos los prejuicios sociales. En este entorno tan poco productivo para que las mujeres se desenvuelvan física y mentalmente, la inculcación del boxeo femenino no prospero, pero tampoco fue su fin.

A finales del siglo XIX, ya se habían creado circuitos de boxeo femenino en Inglaterra, pero no fue hasta el 1904 en las Olimpiadas celebradas en Estados Unidos donde por primera vez se expuso peleas de mujeres como un deporte.

Un nombre que suena mucho en este deporte fue Barbara Buttrick, precursora del boxeo profesional femenino y la primera figura pública del entorno. Esta se dispuso a dedicarse al boxeo con tan sólo 15 años. Aunque ya no reinará Victoria, su ética seguía presente. Cuando de verdad Buttrick hace del boxeo su profesión en 1948 tuvo que aceptar críticas y descalificaciones públicas, aguantando muchas veces ser llamada monstruosa y degradante.

Buttrick se mudo a Estados Unidos en 1952 y fue allí donde paso a ser la primera boxeadora en tener una pelea emitida en la televisión. Su apodo en el boxeo era Átomo Poderoso del Ring. Se corono en 1957 cuando derroto por puntos a Phyllis Hugler en una lucha a seis rounds, siendo la primera mujer de la historia en ganar un campeonato mundial reconocido. En 1960 Buttrick se retiró, con tan sólo una pelea pérdida de 32.

Una vez fuera del ring, creó la Federación Mundial de Boxeo Femenino, el cuál en la actualidad es un referente e distinguido organismo del boxeo femenino.

Lo último que convenció al mercado del deporte fue que el boxeo femenino daba dinero y fue entonces cuando se empezó a impulsar. Ese mismo año en 1996 la Asociación de Boxeo Amateur de Gran Bretaña anulo la prohibición de boxear a las mujeres. Pero el golpe final lo dio Estados Unidos en 1997 cuando monto el primer campeonato de boxeo femenino.  A partir de ese momento otros países hicieron lo mismo.

La historia del boxeo femenino viene precedida de la presión del género femenino. Durante todos estos años ha luchado intentando abrirse camino, y ha conseguido varias cosas aún así no ha conseguido el reconocimiento que tiene en el presente como disciplina amateur y profesional.

El relato de la historia de los griegos decía que el boxeo se introdujo en los Juegos Olímpicos en el 688ª.c pero no fue hasta las Olimpiadas de Londres de 2012 cuando se introdujo el boxeo femenino, con la colaboración de 36 boxeadoras.

Pasaron unos 300 años para que llegara a ser Elizabeth Wilkinson  una Tigresa Acuña.

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