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Entrenar y alimentarse bien, las claves del progreso en las artes marciales

Es importante conocer nuestros limites físicos a la hora de medir la capacidad de la mente que nos domina, para esto, existen infinidad de métodos que van desde una alimentación variada y ejercicios anaeróbicos como levantamiento de pesas, o métodos mas estrictos como una alimentación supervisada por un nutricionista acompañado de entrenamientos aeróbicos como lo son las artes marciales.

Cuando una persona es activamente deportista o practica algún tipo de arte marcial, es considerable la intervención propia o de un tercero que guie la ingesta de proteínas y carbohidratos para así lograr los objetivos propuestos en el tiempo que se ha planteado.

Los alimentos integrales, orgánicos, frescos y naturales, ¡son los que debemos meter en el carrito de compra SIEMPRE! Sin olvidar de tomar mínimo un litro de agua al día, así suene cliché, pero es real, una buena hidratación es sinónimo de buena digestión, buena asimilación alimentaria y mejoras notorias en la piel.

Para mejorar notoriamente la química corporal, alcanzar un buen equilibrio, fuerza en la velocidad y tener mayor flexibilidad y agilidad, es indispensable seguir y exigirse al máximo con el plan nutricional que sea adecuado al cuerpo, sin olvidar lo más importante, un buen descanso.

La frecuencia ideal de las comidas será cada 3 o 4 horas. Teniendo en cuenta que realizará actividad aeróbica unas 3 veces a la semana, no se hará todos los días seguidos, sino de forma intercalada y algo importante no deberán coincidir con el entrenamiento.

Dentro de los alimentos que no se recomiendan en la dieta se encuentran:

Alimentos fritos

  • Alimentos con alto contenido de grasas
  • Bollería industrial
  • Alcohol, lo recomendable es no superar los 250 ml semanales.
  • Batidos de proteínas, puede ingerirse uno al día pero siempre que se realice trabajo de entrenamiento en sala.

Las bebidas a base de gas, deben evitarse en lo posible y las energéticas pueden beberse antes de entrenar y una después, con el objeto de recuperar sales minerales perdidas luego de la práctica.

También puede hacerse una bebida casera con agua y limón 1 cucharadita de sal y 4 cucharadas de azúcar para dos litros de agua y 1 limón exprimido.

¡El entrenamiento siempre debe estar acompañado de muchas ganas y motivación!

¿Qué pueden hacer las artes marciales para mi hijo?

La Organización Mundial de la Salud recomienda un mínimo de 60 minutos al día de actividad física para niños y adolescentes de entre 5 y 17 años.

Los niños en el transcurso de su desarrollo físico y emocional, experimentan distintos cambios de actitud puesto que son receptivos a todo un mundo lleno de “ruido” que les distrae y satura de información que luego añaden a su lenguaje físico y mental.

Mantener la concentración durante la mayor parte del tiempo en este tipo de ambientes es relativamente poco posible, por esto es importante inculcar en los niños aptitudes deportivas para aquietar un poco sus mentes y darle espacio al desarrollo físico que poco a poco logrará un nivel equilibrado entre EMOCIÓN y ACCIÓN.

Las artes marciales son la mejor herramienta que un padre le puede brindar a su hijo en torno a apoyar su desarrollo y ocupar su tiempo en un deporte muy completo, donde los niños aprenden a controlar sus emociones y a conocer los alcances físicos que tienen.

Tal vez a su hijo le falta concentración y puede ser frustrante tratar constantemente de enfocar su atención, o tal vez luchan con la atención en la escuela, o muchas veces son demasiado enérgicos o tímidos.

Todas estas cosas pueden afectar el comportamiento, la autoestima, la capacidad de aprender y la forma en que actúan.

Las artes marciales guían a los niños a un futuro exitoso.

Las artes marciales dan retroalimentación en tiempo real. Al aprender los movimientos con los que los niños enfocan su atención, logran construir su enfoque y disciplina, trabajando en grupos o por sí mismos aprenden a ser autosuficientes.

La defensa personal infantil es una herramienta fundamental en las artes marciales, no se trata de aprender a defenderte si no de aprender a evitar conflictos y saber como actuar frente a ellos o defenderse de una situación de riesgo.

No se les enseña a golpear y patear, lo que aprenden es confianza, disciplina, autoestima, carácter y concentración.

En cada clase su hijo crece, aprende y refuerza las bases para una vida equilibrada y exitosa.